Cronica: Matanzas, Centinela y Lagunillas
Yo, Jorge, como miembro activo de Alerta Chile, también fui parte del equipo que se formo en UNIACC, para ayudar a la gente del sector de Matanzas, playa que se encuentra a la altura de Rapel.
Aquí, más que el terremoto, lo que arrasó con toda la costa, fue el maremoto, que se llevo alrededor de 4 autos, un hotel y destruyo casas y locales, de los cuales solo quedan las fachadas. Ventanas sacadas de cuajo, cunas, catres, refrigeradores y colchones, convivían con las algas y el insufrible olor de pescados y moluscos muertos.
El equipo, consta de 2 vehiculos mas 1 que se nos unió en la carretera y un camión cargado de mercadería, agua y ropa. Toda esta mercadería fue recopilada durante la semana en los estudios de UNIACC, gracias a la gran iniciativa de Patricio Soto, alumno de 4to año de televisión, quien se movió hasta el cansancio para lograr esta hazaña.
El camino a Matanzas no es tan largo. El problema era ahora, que Matanzas y Navidad estaban aislados, por lo que la ruta se transformo en una odisea, teniendo que circular por Melipilla, Rapel, San Jose y la represa Rapel. La carretera era victima del terremoto conforme nos acercábamos a la costa: derrumbes en cuestas, asfalto agrietado, puentes endebles, postes inclinados y caminos cortados eran parte del paisaje.
En Navidad nos detuvimos en la comisaria de Carabineros, donde nos dieron la labor de actualizar una lista con las personas de cada sector que tenían problemas. Con esto, nos fuimos a Matanzas.
Allí, nos detuvimos en la sede Vecinal, donde se guardo toda la ayuda. Subimos la cuesta hacia Lagunillas donde pasaríamos la noche. Esa misma tarde, junto a Patricio, recorrimos el sector de Centinela, un sector muy pobre, que sin o con terremoto, necesitan ayuda igual. Es una experiencia muy cruda, ver a gente que vive generalmente sola, que vive con lo justo y que no solo tenían problemas asociados al sismo, como el agua y la luz, sino que también enfermedades como la hipertension y la depresión.
Esa noche recorrimos la playa. Una imagen triste, donde la arena muestra los escombros de las casas. Visitamos algunas ruinas, con los pisos cubiertos de algas y arena. El moderno hotel “Surazo”, que estaba hecho de vidrio, roto completamente. En una habitación quedaba una cuna, una imagen extrema, que muestra como familias, con sus guaguas arrancaron hacia los sectores mas altos. En el bar, quedaban helados y cervezas servidas desde hace una semana en la barra.
Al otro día, con Carabineros decidimos que la ayuda se necesitaba mas en otros lados. habían llegado mas camiones y la playa estaba limpia, por lo que la ayuda se llevo a Rapel para su distribución con Bomberos. De igual modo, nuestras unidades se repartieron entre Centinela, La Vega y otros sectores cercanos a Navidad y Matanzas. En mi caso, fui a Centinela, donde ya había censado a las personas. La alegría y la calidez con la que fuimos recibidos, es impagable. La ayuda no esta en dejar cajas, si no en el tiempo que compartes y le dedicas a las personas. Nos regalaron duraznos y hasta 2 patitos. Es una experiencia muy bonita, que te enriquece como persona y te permite entender las realidades de otras personas, no solo desde el punto de vista del Terremoto, sino que de sus caracteres y creencias, los chistes, los perros, las cosechas, las anécdotas, todo.
Nuestro aporte no fue en vano y estamos muy contentos de todo lo realizado. Yo, por mi lado, como parte de Alerta Chile, fue un honor y una gran experiencia que necesitaba compartir. Ojala que toda la ayuda no quede en la Teleton. Es lógico que con el pasar de los días vayamos volviendo a la normalidad, pero que eso no nos haga olvidar que Chile demorara un buen tiempo en recuperarse completamente, y mientras haya información que mostrar, estaremos aquí.










