Jornada 2: Maipú
Muchas personas le llaman “La postal del Terremoto”
Es que simplemente es inexplicable como una constructora puede levantar un edificio de esa calidad en estos tiempos, con toda la tecnología que existe. Es algo inaceptable. Si la casa es de adobe flash es mas lógico que se vaya a caer, igual que una construcción mas antigua. Pero ya desde los ’90 en adelante, cuando todas las construcciones son de concreto y anti-sísmicas (porque Chile es un país de sismos, obvio), no debería suceder esto.
El complejo Don Tristán, de cinco pisos y 24 departamentos, se construyo hace 5 años atrás por la compañía Mujica & Gonzalez. Su valor superaba los 30 millones de pesos por departamento. Este se ubica en Bailén con Tristán Valdes, en la gran comuna de Maipú. ¡Hace 5 años!
No hay respeto. No hay un calculista responsable, o un ingeniero, o como en algunos casos, los maestros se llevan parte de los materiales y los venden (no lo digo de más, y me lo adjudico en experiencia propia) y construyen las casas con ripio mal hecho, con yeso y con otros elementos de baja calidad. Típico del Chileno promedio. ¿Para que? Ganar plata a costa de meterle el dedo en la boca a miles de futuros propietarios que lo único que sueñan es poder aspirar a una vivienda mejor, a un precio razonable, cómoda y segura, donde poder establecerse.
La verdad de las cosas es que la casa propia debe ser la inversión material mas importante para una persona o una familia y esta imagen es la clara representación de la responsabilidad que todos debemos tener con nuestros trabajos, porque todos prestamos servicios de alguna manera. Esto no es solo una maldad, sino que una falta de respeto a la comunidad. Y es una lastima que se tenga que esperar eventos como estos para que la gente reflexione acerca de como hace su trabajo.
La gente de Maipú pagó el precio, y como una muerte lenta, ven como no pueden sacar sus enseres, como sus autos esperan lentamente que les caiga el edificio encima, historias que sucedieron en esas habitaciones, trabajos y documentos guardados en libros y computadores, recuerdos que pudieron haberse salvado. Podrían haber sido 2 copas y un cuadro, o un televisor en el peor de los casos, o grietas en la tabiqueria, no la perdida total de todos los bienes que tiene una familia. Y es cierto que al final de cuentas uno agradece estar vivo y que lo material no importa, pero si importa cuando no debió haberle pasado nada. Cuando lo material se pierde por la ineptitud y la irresponsabilidad de algunas empresas.
Para finalizar nuestro reporte desde Maipú, también vimos como se derrumbo el 3er piso del Liceo O’higgins.
¡Alerta Chile! Luchando contra los medios irresponsables y alarmistas.







